Castaneda a examen

Reconozco mi admiración por el fenómeno Castaneda. Tanto hacia el propio Sr. Castaneda como por la que se lió cuando sus primeros libros fueron publicados en prácticamente todos los idiomas y se vendieron como rosquillas en los primeros años 70 del siglo xx. En España aquellos fueron años en que se entrecruzaron el activismo político y social y la vorágine hippy que llegaba. Y en algún momento, recuerdo, la lectura de Las enseñanzas de Don Juan se expandió de tal manera que parecía que todo aquello sí era digno de ser «estudiado» y reflexionado.

Antes de Castaneda diría que la antropología que se acercaba al chamanismo era asunto de unos pocos, aunque autores como Mircea Elíade ya se venían esforzando en hacer llegar sus estudios a interesados más allá del ámbito universitario. Pero lo de Don Juan y Castaneda fue otra cosa, un fenómeno que parece disparó la atención de millones de personas hacia un viaje a la libertad como no se había planteado nunca casi nadie en Occidente, de la mano de un indio que vivía anónimamente en México.

Tal vez el exceso de éxito tanto de lectura como de ventas fue lo que propició que en poco tiempo muchos fueron los que se posicionaron críticamente respecto las enseñanzas que Castaneda decía haber recibido. Le llamaron impostor, pésimo antropólogo, interesado más en el dinero que en la práctica de su oficio de antropólogo… de todo. Se «llevaba» cargar contra todo aquello que sonase a Castaneda. Años después supe que también se generó esa crítica desde otras voces. El libro que me ocupa en esta reseña, publicado por Kairós (Bcn, 1977) se titula justamente Castaneda a examen. Debate en torno al autor de «Las enseñanzas de Don Juan».

«El mundo interno cambia, pero ¿Qué ocurre con el mundo externo? Podemos revolucionar la conciencia individual sin tocar las estructuras sociales que han creado nuestra alienación. ¿Existe algún lugar en su pensamiento para la reforma política o social?». Sam Keen dixit.

«En una ocasión acudí a una cita para comer con él (con Castaneda). Sus colegas y otras personas que lo conocían me dijeron que sabían de hecho que estaba en México. Cuando uno de ellos lo encontró en el ascensor una hora más tarde, creyó sufrir una alucinación. Otra vez me contaron que había dejado abruptamente una cola de estudiantes fuera de su despacho para desaparecer, exclamando que tenía que hablar conmigo urgentemente; nunca supe nada de él. Más recientemente circuló incluso el rumor de que había muerto…». Ronald Sukenick dixit.

«El vuelo visionario chamanístico se convierte en una ilusión; el aeroplano es la cosa real. Entonces, qué debe responder el anciano brujo que vive para otra prioridad de principios, cuando el aprendiz le pregunta, ¿Pero, volé realmente?». Theodore Roszak dixit.

En fin, cada cual verá qué hacer… ¿Castaneda creativo y novelesco? ¿Castaneda re-hecho tras vivir su aventura junto al indio yaki? Para quien protesta por la ausencia de datos para ser rastreados: cómo llegar al pueblo de Don Juan, donde dar con él, dónde están los lugares más emblemáticos… será bueno que reflexione sobre lo que ocurrió con María Sabina y la aldea donde vivía tras ser publicada al detalle la visita de los reyes magos de Occidente: Robert G. Wasson, Albert Hofmann, Roger Heim, Huxley, Leary… ¡Merci, Mr. Castaneda!

Xavier Vidal

Publicado en Cannabis Magazine . Reseñas de libros, revistas y rarezas de la biblioulises. Enero 2018.

Acerca de Revista Ulises

Revista de viajes interores. Aproximaciones a la expansión de la conciencia.
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