La moderna odisea bañada en ácido lisérgico

Durante 2015 se publicaron mensualmente, en la revista Cannabis Magazine, las reseñas de buena parte del fondo editorial publicado por La Liebre de Marzo. En 2016 vamos a ir visitando la biblioteca Ulises con sus novedades, libros curiosos, rarezas…

Mayo 2016:

«El ácido de Owsley alcanzó fama internacional. Cuando el rollo del ácido se propagó a Inglaterra a finales de 1966 y principios de 1967, lo más hip que uno podía exhibir era la posesión de “ácido Owsley”. En el mundo del ácido, esto era marca de fábrica; certificada; garantizada; y calidad máxima. Y fue en este ambiente en el que los Beatles tomaron por primera vez LSD…»

Pues sí, podemos considerar como la moderna odisea esta historia que el gran escritor Tom Wolfe dejó novelada en Gaseosa de ácido eléctrico allá por 1968. En la biblioulises tenemos la primera edición española de 1978, publicada por Jucar. Actualmente circula la edición de Anagrama con el título Ponche de ácido lisérgico, con nueva traducción. Y sí, Tom Wolfe plasmó la moderna odisea. Ya no era Ulises, el guerrero hábil, curioso, valiente y tramposo sino Ken Kesey, el aventurero no capitán.

wolf

Esta es la historia, mito y realidad, del origen de los hippies y la psiquedelia popular moderna. Inicios de los años 60 (siglo xx), Ken Kesey, escritor norteamericano (autor de Alguien voló sobre el nido del cuco) se ofreció como conejillo de indias en unos experimentos médicos con LSD de la época. A partir de ahí, Kesey se entregó a trascender el convencionalismo social, buscando los límites de este mundo y descifrando los juegos mentales que muchas veces no son ni conscientes. Compró una finca que llamó La Honda y en perfecta sincronía fueron encontrándose toda una troupe de jóvenes: Los alegres pillastres. No se trató de un grupo de seguidores, ni de un líder al uso. Kesey abrió las puertas de La Honda para que cada uno hiciese aquello que quisiera, sin que nadie interfiriese, abiertamente. Había que ver hasta donde podían llegar… sin normas.

La cultura del ácido estaba en aquellos años en manos de psicólogos, psiquiatras y terapeutas de distinta orientación. Todos veían grandes posibilidades científicas para la LSD en manos de profesionales elegidos. Por otro lado estaba el escandaloso Timothy Leary, que desde Nueva York llamaba a la ingesta general de LSD con fines espirituales, una magnífica vía para la liberación mística… Pero los chicos y chicas de La Honda estaban en… en otra onda. Ellos contemplaban todo el asunto como una gran fiesta, una macro celebración donde la importancia residía en la experiencia personal, única e intransferible… Así, lejos de las salas de terapia, de las aulas universitarias, de los salones de yoga y meditación, Los alegres pillastres empezaron a utilizar viejos almacenes para vivir lo que llamaron pruebas del ácido, los Acid Test.

Todo cuanto hoy en día resulta de lo más común en los entornos del ocio recreativo arranca, por decirlo así, de aquellos almacenes y garajes repletos de jóvenes expuestos por primera vez a las luces estroboscópicas, proyecciones, música y al sírvase usted mismo, tenemos litros de LSD… «¿Eres capaz de pasar la prueba del Ácido?» Ésta era la pregunta con que se motivó a los miles de asistentes a las fiestas acid test. De allí surgieron músicas transformadas en bandas sonoras psiquedélicas para acompañar aquellos intrépidos viajes.

Junto a los legendarios Acid test, documentados en videos y fotografías que circulan por internet, la otra gran proeza, digamos, de Los alegres pillastres fue sin duda su viaje en un autobús escolar coloreado y con el lema «Más allá» escrito al frente, por buena parte de los Estados Unidos. Y como no, las mil y una que pasaron en La Honda, colocados hasta arriba de ácido, marihuana y anfetaminas. Encuentros con Los Ángeles del Infierno y con el mayor productor de LSD el Sr. Owsley (en esa época el ácido era legal). Episodios de todo tipo: alegres, desafiantes, arriesgados, terroríficos, amorosos…

Quien quiera conocer cómo se coció toda esta historia de hippismo, drogas, música…, este es el libro primordial. Mucho se ha escrito y escribe sobre psiquedelia terapéutica, sobre la mística a la que se puede acceder vía LSD, pero no sabemos tanto de los millones de personas, libres aventureros, que conocieron la galaxia que Ken Kesey les puso a disposición, para la propia exploración y observación de límites. Más allá del más allá.

Xavier Vidal

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Acerca de Revista Ulises

Revista de viajes interores. Aproximaciones a la expansión de la conciencia.
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