El Eneagrama. Un prodigioso sistema de identificación de los tipos de personalidad

Reseña publicada en Cannabis Magazine, número 126. Noviembre 2014

TÍTULO: El Eneagrama. Un prodigioso sistema de identificación de los tipos de

personalidad
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AUTOR: Helen Palmer

TRADUCCIÓN: No consta

PRECIO: 16,83 euros

PÁGINAS: 309

COLECCIÓN: Ciencia y sabiduría

TAMAÑO: 17 x 24 cm

PRIMERA EDICIÓN: 1996

ISBN: 978-84-87403-22-4

Se sitúa el sistema del Eneagrama como un conocimiento que hunde sus raíces en saberes sagrados de antaño. No creo que eso sea lo más importante para los lectores que no ejercemos alguna actividad dedicada a ayudar a los otros. El Eneagrama fue divulgado ampliamente en el mundo occidental por Gurdjieff, principalmente, e introducido en España por un autor de la casa, Dhiravamsa. Lo dicho, si uno no es terapeuta o psicólogo ¿qué interés puede tener todo esto? Pues quizás la sencillez del sistema para establecer algunas pautas que nos acercan fácilmente a convivir más cómodamente con nosotros mismos… Utilizado en escuelas de negocios, de psicología, de crecimiento personal… Resulta goloso ver agrupados en nueve puntos las variantes humanas, accesible y manejable.

Los nueve tipos o puntos del Eneagrama responden a: el perfeccionista, el que da, el ejecutor, el romántico, el observador, el abogado del diablo, el epicúreo, el jefe y el mediador. En el prefacio la autora dice que no sabe de nadie que no tenga cierta curiosidad en saber más sobre su propia personalidad. «¿Por qué nos interesa tanto saber sobre nosotros mismos? Uno de los motivos es la simple curiosidad: el modo en que funciona la mente y los sentimientos es interesante. ¿Por qué veo las cosas de esta forma? ¿Por qué siento de esta forma y los demás de otra? ¿Por qué mi amigo ante la misma situación se enfada y yo me deprimo? Es interesante considerar estas cosas y también lo es comentarlo con los demás».

Helen se cuida de que no vayamos, si leemos su libro, a pensar que ¡Bingo! Soy un dos, o un ocho. Pim pam, ya sé quién soy. O que el responsable de personal de una empresa contrate o rechace según el tipo que crea se ajusta al aspirante… o que vayamos a escoger nuestra novia o novio según el tipo que sea ¿por qué? Por lo archisabido: la vida es cambio, constante. Nada fijo… La autora se esmera en explicar que los nueve tipos son como indicios, nada inamovible.

Rasgos para llegar, si apetece, si queremos, hasta nuestras entrañas (tan extrañas a veces).
Del tipo uno, el perfeccionista, dice que «fueron buenos niños y buenas niñas. Aprendieron a portarse bien, a ser responsables y, principalmente, a ser correctos a los ojos de los demás….» siguen unas cuantas páginas más sobre este tipo uno. Del tipo dos, el que da, nos indica que «Se aproximan a la gente como si buscaran una respuesta a la pregunta interior ¿Les gustaré? Tienen una necesidad imperiosa de afecto y aprobación. Desean ser amados, protegidos y sentirse importantes en la vida de los demás…». Tipo tres, el ejecutor: «Los tres fueron niños que recibían recompensas por sus logros, recuerdan que al regresar de la escuela se les preguntaba que tal lo habían hecho en lugar de cómo se encontraban…». Tipo cuatro, el romántico: «Recuerdan haber sido abandonados en su infancia y, como resultado, sufren de una sensación de carencia
y de pérdida. Su realidad interna se ve reflejada en el prototipo literario del romántico trágico, que habiendo logrado reconocimiento y éxito material, se mantiene anhelante del amor perdido…».

Tipo cinco, el observador: «El ego del observador es como un castillo, una estructura alta e impenetrable, con pequeñísimas ventanas en la parte superior… raramente abandona el recinto, observando a escondidas quién llama a la puerta, evitando ser visto… son personas sumamente privadas…». Tipo seis, el abogado del diablo: «De jóvenes perdieron la fe en la autoridad. Recuerdan haber temido a las personas que tenían poder sobre ellos y haber sido incapaces de actuar por sí mismos… El deseo de encontrar un líder y brindar lealtad les acompaña….». Tipo siete, el epicúreo: «Los siete, sin aparentar preocupación, se acercan a las personas para tratar de atraerlas y desarmarlas con su encanto…diluyen su miedo escapando hacia las infinitas posibilidades de la imaginación…». Tipo ocho, el jefe: «Describen una infancia combativa, donde los fuertes eran respetados y los débiles no. Aprendieron a protegerse llegando a desarrollar una exquisita sensibilidad para las intenciones negativas de los demás…». Y finalmente, el tipo nueve, el mediador: «Niños que se sintieron ignorados durante su infancia… pocas veces se les escuchaba. Los nueve se adormecieron…».

Sin duda, muy interesante más allá de estas cortas citas. Seamos felices siendo quienes seamos.

Buenas lecturas.

Desde la madriguera, Xavier Vidal

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Acerca de Revista Ulises

Revista de viajes interores. Aproximaciones a la expansión de la conciencia.
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