Reflejos del alma. El revolucionario descubrimiento de las neuronas espejo. Fernando Pardo

Tercera entrega de las Crónicas desde Isla Tortuga de Fernando Pardo. Publicadas en el número 128 de la revista Cañamo.

Hace aproximadamente veinte años el neurofisiólogo Vittorio Gallese caminaba por el laboratorio. Un mono estaba sentado en su silla esperando que le asignaran una nueva tarea. De repente, cuando Vittorio fue a alcanzar algo, oyó cierta actividad en el ordenador conectado a los electrodos que se habían implantado quirúrgicamente en el cerebro del mono. Para un oído inexperto ello hubiera pasado desapercibido, o habría sido considerado un efecto estático, pero para un sofisticado neurocientífico señalaba una descarga de una célula concreta del área F5. A Vittorio le pareció algo muy sorprendente. El mono estaba tranquilamente sentado sin intención de coger nada pero, sin embargo, esta neurona asociada con el acto de agarrar se había disparado… 

Este es más o menos el relato de la primera observación de una neurona espejo. En otros informes se dice que fue un colega de Vittorio el que estaba cogiendo un cacahuete y otros hablan de un helado…

Lo importante es que ningún neurocientífico del mundo se hubiera imaginado que células motoras pudieran dispararse simplemente por la percepción de los actos de otra persona, sin que se produjera ningún acto motor. Según los conocimientos de la época, esto no tenía ningún sentido.

En realidad las neuronas espejo solo podían haber sido descubiertas por latinos, posiblemente los anglosajones hubieran pasado por alto el fenómeno. Personas como Gallese, Fogassi y Rizzolatti, del grupo de Parma, además de científicos de primera, son gente culta que han leído a fenomenólogos como Merleau-Ponty, Husserl y Brentano. Gallese es también un gran aficionado a la ópera y forma parte del Club dei 27, en el que cada miembro se sabe de memoria una de las veintisiete operas de Verdi, lo que nos da pistas de que en un equipo de neurocientíficos debe haber filósofos, y si se me apura, poetas, místicos y psiconautas.

Como ya dijimos en otro artículo, actualmente existen prodigiosos instrumentos de imaginería cerebral que nos permiten ver el funcionamiento del cerebro en movimiento, pero ello no nos debe hacer olvidar la importancia que tiene la interpretación de los datos. En el caso de algo tan maravilloso y complicado como el cerebro humano el reduccionismo científico y sus derivaciones no constituyen una descripción suficiente. Hasta ahora el estudio del cerebro ha estado en manos de cartógrafos, pero se necesitan exploradores (entre ellos, repito, místicos y psiconautas).

Pongamos un ejemplo. Si sometemos a una persona a una magnetoencefalografía y le hacemos oír un solo de violín y luego un pedo, posiblemente se pongan en marcha en ambos casos las mismas áreas del cerebro. Alguien puede argüir que en el caso del solo de violín, además de las zonas propias del procesamiento del sonido, se iluminarán áreas del neocortex asociadas con el placer estético o, si el sujeto experimental fuera un músico, con la complejidad técnica del acto de tocar el violín. Pero tal vez nos sorprendamos al comprobar que el sonido de un pedo también puede que ilumine estas áreas, relacionadas con emociones sofisticadas de segundo grado como la vergüenza o la inadecuación social. Al lector al que le sorprenda la metáfora utilizada le diré que es fruto de estar enfrascado actualmente en la lectura de un divertido libro cuyo título podríamos traducir como El zen y el arte de tirarse pedos, un clásico, mucho tiempo oculto en un recóndito agujero negro, que analiza en profundidad el Sutra de las Ventosidades. Tal vez el koan ¿cuál es el sonido del aplauso de una sola mano? deba sustituirse por ¿cuál es el sonido del aplauso de una sola nalga? Recordemos que en el fondo todo empezó en una nube de gas, y ¿qué es el Big Bang sino el Gran Pedo? Tal vez el que se tiró un Dios aficionado a las judías. Actualmente existen bastantes pruebas de que, como decimos en Cataluña, era una llufa amb cua (un pedo con cola) si tenemos en cuenta la cantidad de gente que considera que el mundo es una mierda. El lector culto también habrá advertido que la metáfora del solo de violín y el pedo es proustiana (“¿acogería un solo de violín con un pedo…?”).

Abandonemos esta excursión escatológica y profundicemos más en las neuronas espejo. El destacado neurocientífico V. S Ramachandran, del que he tenido el honor de traducir y publicar su excelente Los laberintos del cerebro (Liebre de Marzo, 2008) ha llegado a decir: “El descubrimiento de las neuronas espejo en los lóbulos frontales de los monos, y su significado para la evolución del cerebro humano, es lo más importante que ha ocurrido en neurociencias en las últimas décadas. Predigo que las neuronas espejo serán para la psicología lo que el ADN ha sido para la biología”. Ramachandran considera que el conocimiento de estas neuronas nos proporciona las bases para comprender un montón de aspectos enigmáticos de la mente humana: la teoría de otras mentes, la empatía, el aprendizaje a través de la imitación e incluso la evolución del lenguaje. También afirma Ramachandran que las neuronas espejo nos darán la clave sobre trastornos como el autismo (algo que consideraremos más adelante).

Las investigaciones sobre neuronas espejo están confirmando también la relación entre la exposición a la violencia de los medios de comunicación y los videojuegos y su marcada influencia en la violencia imitativa. Este efecto de la violencia mediática se observa en niños desde preescolar hasta la adolescencia, ya sea en chicos como en chicas, tanto en niños agresivos como pacíficos y de cualquier raza. Los trabajos realizados hasta la fecha presentan resultados inequívocos.

La vinculación de las neuronas espejo con el lenguaje está también perfectamente establecida mediante experimentos de estimulación magnética transcraneal (TMS). El TMS se produce mediante un curioso aparato que induce una corriente eléctrica en una región cerebral escogida, lo que se conoce como pulso TMS. Con una rápida serie de pulsos TMS la actividad de dicha región cerebral queda provisionalmente anulada (en un futuro hablaremos de experimentos TMS que intentan producir un efecto parecido a la iluminación budista desactivando ciertas regiones cerebrales). Mediante estos experimentos se ha demostrado que la principal área relacionada con el lenguaje es también crítica para la imitación y contiene neuronas espejo.

En realidad podemos ir más lejos y afirmar que la distinción entre sí mismo y otro está muy relacionada con las neuronas espejo. De hecho las neuronas espejo confirman las intuiciones del budismo acerca de que la distinción yo-otro es una ilusión. Las neuronas espejo del niño se forman al interactuar con otro (recordemos que hasta en publicidad relacionada con telecomunicaciones se ha utilizado el efecto del bebé que saca la lengua cuando lo hace un adulto). La cultura occidental está dominada por un contexto individualista y solipsista que da por sentada la separación completa entre yo y otro, por lo que nos cuesta aceptar la idea contraintuitiva de la interdependencia yo-otro que confirman las neuronas espejo.

Para tener una idea más concreta de las posibilidades terapéuticas que tienen las neuronas espejo nos referiremos a los estudios que están empezando a confirmar su implicación en trastornos como el autismo. Aunque los síntomas clave a la hora de diagnosticar el autismo siguen siendo el aislamiento social, la falta de contacto con la mirada, la escasa capacidad lingüística y la ausencia de empatía, son evidentes otros síntomas menos citados, entre ellos los problemas para entender las metáforas, en ocasiones interpretándolas literalmente, así como la dificultad a la hora de imitar a otras personas. Todo ello estrechamente relacionado con las neuronas espejo.

En realidad podemos decir que las neuronas espejo intervienen en todo aquello que precisamente va mal en la mente del autista. La pregunta clave es ¿se pueden crear nuevas neuronas espejo? ¿Se pueden reparar las neuronas espejo que no funcionan? Se están poniendo en marcha nuevas terapias con resultados alentadores, como la terapia que hace imitar gestos a los autistas reforzando de este modo, por así decirlo, sus neuronas espejo. El biofeedback es otra técnica con mucho futuro en este sentido. Otro enfoque terapéutico de gran interés es el de corregir los desequilibrios químicos que suelen desactivar las neuronas espejo en los autistas. Se cree que estimulando la liberación de neuromoduladores, o imitando sus efectos en las neuronas espejo, podrían volver a ponerse en marcha dichas neuronas. Científicos muy serios (entre los que se cuenta el mismo Ramachandran) consideran que la MDMA y otros psiquedélicos podrían ser un candidato idóneo para ello. Lo que daría la razón a ciertos investigadores que en la década de los años sesenta utilizaron LSD con autistas y hablaron de resultados prometedores.

Considero que la unión entre cartógrafos y exploradores va a revolucionar el futuro de la terapia en general. Actualmente se está empezando a producir una interrelación entre neuronas espejo de investigadores de diversos campos que promete ser muy fructífera, como la de Marco Iacoboni, un importante neurocientífico en este campo y autor de uno de los mejores libros divulgativos sobre las neuronas espejo (Mirroring People, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2008), junto a Daniel J. Siegel, autor de The Mindful Brain, (W. W. Norton, 2007) y, por ejemplo, Jack Kornfield, psicólogo, budista y reputado maestro de meditación, autor de Camino con corazón (La Liebre de Marzo, 1997). A partir de esta extraordinaria confluencia de neurocientíficos, meditadores y psicólogos está naciendo una curiosa tribu de neuroterapeutas cuyos trabajos empiezan a dar frutos. El más interesante, según mi opinión, es la obra recién salida del horno: Being a Brain-Wise Therapist: a Practical Guide to Interpersonal Neurobiology, de Bonnie Badenoch (W. W. Norton, 2008).

Como decía el mes pasado, este matrimonio entre ciencia y espiritualidad va a transformar las ideas que tenemos sobre la relación entre la mente y el cosmos, y nos proporcionará una nueva y apasionante visión de la realidad que poco tiene que ver con la que nos han inculcado hasta ahora.

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2 respuestas a Reflejos del alma. El revolucionario descubrimiento de las neuronas espejo. Fernando Pardo

  1. Francisconi dijo:

    Creo que es un buen comienzo de lo que puede llegar a ser un nuevo paradigma para responder cómo se articula lo espiritual a lo cientifico. Gracias

  2. tarasia2014 dijo:

    Hasta ahora el estudio del cerebro ha estado en manos de cartógrafos, pero se necesitan exploradores (entre ellos, repito, místicos y psiconautas). Excelente artículo. Gracias por la información, nos abre caminos.

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