Big Mind. El camino ultrarápido a la iluminación. Federico Esquerdo

Reseña del libro Gran mente Gran Corazón. Descubriendo tu propio camino” (Maestro Zen Dennis Genpo Merzel) por Federico Esquerdo, naturópata i terapeuta transpersonal

Editorial La Liebre de Marzo.

No se trata de un libro o método de autoayuda ni tampoco de un texto budista. El proceso Big Mind es nada menos que un camino ultrarápido a la iluminación. Precisemos: en pocas horas puedes tener un atisbo de iluminación. Es así, o así lo perciben la práctica totalidad de las personas que emplean este poderoso y sencillo método, independientemente de su nivel evolutivo o preparación espiritual previa. El mismísimo Ken Wilber quedó entusiasmado con este método del que dice que nos permite súbitamente despertar o, lo que es lo mismo, desvelar nuestra Naturaleza Verdadera, ahorrándonos así muchos años de práctica meditativa. En su prólogo al libro dice que es un manual para despertar al Yo Verdadero que somos, y que, según atestiguan aquellos que han experimentado un satori o despertar, en realidad, ya se halla totalmente presente, escuchando ahora mismo a través de tus oídos y leyendo en este instante estas palabras a través de tus ojos, pues una dimensión de tu conciencia ya está iluminada, un aspecto de tu ser ya está completamente despierto.

El maestro Zen Dennis Genpo Merzel es el creador de este eficaz y original método que te permite conectar en un tiempo record con la Gran Mente y el Gran Corazón, cuya esencia es la Vacuidad misma. Un método capaz de transmitir a cualquier persona la experiencia de una vida más plena, libre y despierta.

Su búsqueda personal le ha llevado a explorar durante 36 años diversas herramientas de la psicología y de la espiritualidad tanto de Occidente como de Oriente, desde que con 26 años experimentara en el californiano desierto de Mojave una experiencia cumbre. Sucedió durante una acampada con unos amigos en la que el joven Dennis deseaba aclarar y poner orden en su vida, y cuando hallándose solo en lo alto de una colina se cuestionó por su verdadero hogar disfrutó de una experiencia de fusión con todo, de un ahora eterno, una privilegiada experiencia de trascendencia de la conciencia egoica.

Sin suda, esa experiencia supuso una serie de profundas transformaciones personales, y a partir de entonces su vida tomó un rumbo decididamente espiritual y, en concreto, budista Zen. Al poco tiempo, Genpo Roshi se convirtió en instructor del Zen Center de Los Angeles, donde años después entró en contacto por primera vez con la psicología de los yoes y el diálogo de voces de Hal Stone.

Esta técnica posibilita la exploración de la energía encerrada en los diferentes yoes y desarrollar un Yo consciente capaz de sostener simultáneamente la energía y los yoes contrapuestos. Pero  Genpo Roshi pensó que, además, tal vez también podría ser utilizada para acceder a los yoes transpersonales, aquellas voces espirituales que normalmente son de tan difícil acceso.

El diálogo de voces en sí mismo se fundamenta en la psicología junguiana y en la terapia Gestalt. Considera que en cada ser coexisten muchas facetas o subpersonalidades diferentes. A través de esta técnica estos diferentes aspectos del ser pueden manifestarse libremente mediante sus correspondientes voces. Por poner un ejemplo, el Protector sería la subpersonalidad que encarna esa parte de nosotros que se activa especialmente en situaciones que amenazan o ponen en peligro nuestra vida y la de nuestros seres queridos así como nuestras posesiones, creencias, ideologías, etc. Para ello, él erigirá barreras de defensa y trazará límites. Su función es la de protegernos y, por lo tanto, esa voz se alzará por encima de las otras cuando, por ejemplo, se trata de cruzar la calle o de cerrar con llave la puerta de casa al salir.

Existen muchas subpersonalidades o voces diferentes, como el Controlador, el Buscador, el Miedo, el Escéptico, etc.

La descomposición de la mente racional en subpersonalidades como si fueran miembros de una familia con identidad propia facilita sin duda su comprensión. Resulta muy evidente reconocer entonces que no todos los miembros gozan del mismo protagonismo. Algunas de estas subpersonalidades o voces apenas salen a escena y otras, en cambio, chupan mucha cámara. También las hay que están literalmente encerradas en nuestro sótano, y permanecen en la sombra hasta tal punto que ni tan siquiera las reconocemos como propias. Se trata de aquellas facetas o energías que nos desagradan y rechazamos y, en consecuencia, descartamos de nuestra identidad, aunque en modo alguno las hacemos desaparecer (ni tan solo reducir) sino que quedan simplemente relegadas a nuestra sombra. Todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra sombra.

Así pues, como el individuo no es capaz de desterrar de sí esa energía la destierra de su consciente y queda escondida en su inconsciente. Pero no por estar allí permanece inactiva. Todo lo contrario, desde allí nos influye tanto o más que si estuviera en el consciente, en nuestra “identidad”. Son energías que quieren salir del sótano y que aunque no nos percatamos fácilmente de su modo de actuar siempre están activas y se manifiestan, aunque encubiertamente. Acaban por salir de cualquier manera, exagerada e incontrolada, haciendo ruido, a menudo en forma de manifestaciones neuróticas.

Si deseamos llegar al equilibrio psíquico deberemos permitir que todas nuestras energías retenidas en nuestro inconsciente afloren al espacio consciente y convivan armoniosamente con las energías dominantes. Para ello, será necesario escuchar todas nuestras partes y, en este sentido, aprender a reconocer nuestras necesidades reales.

El diálogo de voces identifica esas voces reprimidas, les da voz y así las saca del olvido. El facilitador del proceso habla con ellas y éstas tienen la oportunidad de expresarse y vivirse plenamente, salir a la luz e integrarse en nuestra propia vida.

Genpo Roshi trabajó durante años con esta técnica terapéutica psicológicamente muy sanadora ya que había observado en muchos meditadores que tras años y años de intensa práctica espiritual no sólo no resolvían siempre sus problemas psicológicos más profundos sino que éstos a menudo quedaban aún más enterrados.

Pero pronto pensó que si esta técnica terapéutica era capaz de hacer aflorar esas voces disociadas y ocultas de nuestra mente racional o pensante también podría posibilitar el acceso a las voces transpersonales que sin duda todos albergamos en nuestro interior, esas voces que siempre han estado ahí pero que rara vez despiertan, como la Gran Mente, la Mente que no lucha, la Mente que no desea, etc.

Y así nace el Proceso Big Mind, un proceso en el que el facilitador apela primero a las voces personales, duales y finitas, al pequeño ego, en definitiva, de manera que la persona que se somete al proceso va tomando consciencia de su mente dual al tiempo que va familiarizándose con la apropiación e identificación plenamente consciente de las voces. Cada participante puede detectar qué facetas de sí mismo no están equilibradas y visualizarse además en la madurez equilibrada de esas voces.

Después, el proceso convoca a las voces transpersonales o no duales que evocan estados de conciencia en los que no se experimentan límites y en donde el tiempo no es un parámetro de referencia, en donde se experimenta la ausencia del miedo y la sensación de que no hay nada que conseguir, que todo es perfecto tal cual está.

Normalmente, para alcanzar estos estados de total desidentificación con el yo a través del budismo Zen se requieren años o décadas de intensa y esforzada práctica meditativa y resolución de koans, esas frases paradógicas que tienen por objeto llevar a la mente del pequeño yo a un callejón sin salida y provocar de esta manera el salto de conciencia. En cambio, con este método cualquier persona puede experimentar en pocas horas y sin esfuerzo alguno la Gran Mente.

No obstante, el maestro zen Genpo Roshi advierte que aunque la Gran Mente sea el estado mismo de desidentificación, es habitual quedarse identificado con esa perspectiva, lo que el zen denomina “quedarse atrapado en el Absoluto”, como le sucedió a él mismo durante unos ocho años. En realidad, resulta muy difícil no identificarse con la Gran Mente no dual, ajena a todo sufrimiento. De hecho, cuanto más intensa es la experiencia de la realidad no dual mayor es la identificación y el apego. Mientras no dejemos de estar atrapados en lo dual y en lo no dual no podremos ir más allá, no accederemos a lo realmente trascendente y no seremos realmente libres.

Genpo Roshi sabe perfectamente del peligro de estancarse en lo Absoluto, y de la necesidad de atravesar rápidamente esta fase, tal y como los maestros han alentado a hacer a sus discípulos durante miles de años. Tal vez venga al caso aquel cuento que relata que un maestro y su discípulo llevaban varias horas caminando por un bosque y conversando sobre la vacuidad cuando de pronto apareció un tigre ante ellos. El maestro saltó rápidamente al árbol más cercano pero el discípulo, que había conectado plenamente con ese estado de vacuidad, permaneció quieto y tranquilo en la convicción de que aquel animal no era más que una proyección de su mente. La proyección se abalanzó sobre el discípulo ferozmente y lo estuvo atacando severamente hasta que afortunadamente éste consiguió zafarse del animal y reunirse de un brinco con su maestro. Malherido y asustado le pidió explicaciones al maestro sobre la veracidad de lo que habían estado hablando, a lo que el maestro respondió: “Sí, lo que te he explicado es cierto, y tú y yo lo sabemos, pero el tigre no lo sabía.”

En efecto, la Mente No Dual (o no pensante) aún no es realmente trascendente porque no trasciende completamente la dualidad en tanto que sigue comparándose con la Mente Dual (o pensante) y considerándose superior a ella. Normalmente tenemos muy claro que la mente dual u ordinaria está basada en la ignorancia y pensamos que al trascenderla hallamos plena sabiduría. Sin embargo, rechazar lo que es verdadero, es decir, lo que es, también es ignorancia.

Así pues, la verdadera sabiduría se experimenta desde la percepción de un Yo abierto y capaz de abarcar tanto lo dual como lo no dual, y trascenderlo. No hay que defenestrar al ego, sino todo lo contrario, se trata de hacerse amigo de ese pequeño yo, abrazarlo y colaborar con él.

Genpo Roshi denomina a este Yo realmente trascendente el Yo Verdadero, Yo Único o simplemente el ser humano plenamente integrado que funciona libremente.

Desde ahí se viven tanto la dualidad como la no dualidad como parciales e incompletas. Sólo se es completo cuando se incluyen ambas perspectivas, inclinándose uno libremente hacia un lado u otro según las circunstancias. Se trata de un estado de conciencia panorámica, natural y omnipresente, pero que no tiene problema alguno en centrarse en lo que tiene que hacer, como puede ser hacer la compra en el supermercado.

Desde ahí lo dual parece tan perfecto como lo no dual y se vive total y absolutamente a gusto con ambos y como ambos.

Y desde ahí, tampoco hay razón alguna para preferir un estado iluminado a un estado ilusorio.

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Acerca de Revista Ulises

Revista de viajes interores. Aproximaciones a la expansión de la conciencia.
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5 respuestas a Big Mind. El camino ultrarápido a la iluminación. Federico Esquerdo

  1. Alma dijo:

    ¿Camino ultrarrápido a la iluminación? parece más que difícil que existan caminos ultrarrápidos cuando se habla de iluminación. Ese concepto es un concepto occidental, tratar de conseguir todo de la manera más rápida y sencilla. Pero como dicen los cuentos orientalistas zen, “cuanto más deprisa, más despacio”.

  2. patricio dijo:

    bueno si es ultrarapido rapidamente podremos comprobar si es verdad o mentira. Por probar que no quede

  3. JAVIER dijo:

    La rapidez supongo que dependerá de la prisas que uno tenga por iluminarse. Y la voz de la “prisa” del pocoyo tendrá algo que decir al respecto. Por lo tanto creo que llevará bastante tiempo ajustar los papeles. Aún cuando la Gran mente y el Gran corazón, lo tengan claro desde siempre.

  4. Pingback: Meditación Integrativa con Alejandro Villar |

  5. alfredo dijo:

    no existe iluminacion,gran mente o gran corazon,son solo palabras.
    lo unico que existe es realidad y el resto ilusion.
    para conocer la realidad ,tiene que abrirse la puerta a la realidad y verla cara a cara.
    tienes que tocar la puerta y la verdad verdadera la abrira,y caera toda la vida de ilusion que has vivido.

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