Música y terapia transpersonal. Jordi Àlvarez

La música como elemento terapéutico en la terapia transpersonal

Muchas mitologías coinciden en situar el sonido como primera expresión del universo, desde el “OM” de la cultura Hindú al “FIAT LUX” de la Biblia. Está claro que el sonido organizado es un lenguaje, la música es un lenguaje que nos habla a nuestra parte más profunda.

La música nació como lenguaje sagrado y el ser humano la utilizo como elemento mágico en sus rituales y celebraciones desde el principio de los tiempos. La música y la danza unieron y unen a las tribus, los cantos y los instrumentos percusivos son elementos aún utilizados hoy en día para cohesionar y sanar.

En la tradición chamánica, el chaman guía y se comunica con el mundo de los espíritus mediante el canto, la maraca y el tambor. Esta comprobado el poder de modificación de la conciencia mediante altas y bajas frecuencias producidas por esos instrumentos, que interfieren en el funcionamiento ordinario de nuestros cerebros, dándonos acceso a esas realidades interiores 1.

El sonido es una vibración que genera una onda que reverbera no solo en nuestros oídos sino en todo nuestro ser, puesto que nosotros somos, como seres materiales, energía que vibra. Esta vibración nos penetra y nos hace mover con ella física y psíquicamente.

Las diferentes tradiciones y culturas han dado todo tipo de expresiones musicales, que abarcan y expresan todas las actividades del ser humano, de las más sagradas a las más profanas. Hemos desarrollado técnicas, instrumentos, ritmos y melodías que nos han permitido transmitir una infinita variedad de experiencias y sentimientos.

En la terapia transpersonal, el terapeuta trabaja con la modificación de la consciencia, acompañando y a veces guiando en el viaje interior, buscando el contenido sanador de esos estados, llamados cumbre2. La comunicación y la ayuda que el terapeuta puede dar en ese marco son muy diferentes de la que podría esperarse en otros marcos terapéuticos. La capacidad de empatía, el instinto y la actuación espontanea desde una lógica interior del momento, cobran todo el protagonismo. La experiencia personal en esos estados así como el punto de evolución espiritual del terapeuta, son los que marcan la capacidad de respuesta del profesional ante cada situación. En el caso de la utilización de la música como elemento terapéutico la experiencia subjetiva del terapeuta debería ser capaz de “conectar”, empatizar con las necesidades de la persona o personas con las que interactúe, para estimular la sensibilidad sin interferir negativamente sobre el proceso.

La reproducción de una serie de temas musicales y/o sonidos puede despertar, en los sujetos que están experimentando una modificación inducida de la conciencia, una serie de respuestas que pueden facilitar el acceso a materiales psíquicos reprimidos. Cito a Stanislav Grof:

“Si se utiliza con la debida preparación e introspección, la música tiende a evocar

experiencias poderosas y a facilitar la liberación emocional y psicosomática. Facilita una

estructura dinámica significativa para la experiencia y crea una onda transportadora

continua, que ayuda al paciente a avanzar por secuencias y obstáculos difíciles, superar defensas psicológicas y someterse al flujo de la experiencia.

Tiende a conferir una sensación de continuidad y conexión a lo largo de diversos estados de la conciencia. En ciertas ocasiones, el uso adecuado de la música puede también facilitar la emergencia de ciertos contenidos específicos, tales como la agresión, las sensaciones sensuales o sexuales, el dolor emocional o físico, las explosiones de éxtasis, la expansión cósmica, o el ambiente oceánico del útero (Grof,1985).”

La utilización de los recursos terapéuticos viene determinada por la intención o el método escogidos por el terapeuta en cada sesión. También viene determinada por el origen biográfico de la persona a la que se va acompañar o guiar, cada sesión debe ser preparada con sumo cuidado adaptándose a cada situación y teniendo siempre suficientes recursos materiales. Una misma música puede no funcionar igual en dos situaciones similares, en personas de origen social o cultural diferente, o de generaciones diferentes aunque de similar origen. Propongo un test sobre la sensibilidad musical para ayudar a determinar que músicas pueden inducir ciertas experiencias asociadas.

Una ordenación de la música

Existen múltiples formas musicales, y sería muy difícil intentar describirlas todas. A su vez existen todo tipo de clasificaciones para encajarlas en cada contexto cultural. Para utilizar la música en terapia todas esas ordenaciones y recursos intelectuales al respecto nos pueden ser de utilidad, todo bagaje humano nos permite profundizar en el Misterio del ser individual. Animo a todos aquellos que trabajen con la música como elemento terapéutico a que investiguen y vayan más allá de sus límites culturales e intelectuales, utilizando la experiencia de sus resistencias como guía de auto-aprendizaje.

Como método de comprensión de las diferentes expresiones musicales, partiré de la resonancia dinámica i vibracional del cuerpo humano, en tanto que es un ser físico y energético.

Wilhem Reich 2, eminente y repudiado discípulo de Freud, elaboró la teoría de las corazas musculares y sus contenidos psíquicos, que daba una lectura científica y occidental de lo que la sabiduría perenne ya nos había transmitido. El ser humano es un compuesto de partes interdependientes que abarcan desde su condición animal a su Yo más elevado. Estas siete partes conectan la energía de la vida material con la energía superior del cosmos.

La cultura Hindú llamó “chackras” o “ruedas” a cada uno de los puntos de distribución energética situados a lo largo de la columna vertebral. Cada uno de esos centros está asociado a toda una parte de nuestro cuerpo, su circulación sanguínea, los nervios allí alojados, la musculatura y las glándulas. A su vez también está en conexión con los aspectos de la psique que se relacionan con esa sección del cuerpo.

Las energías psíquicas de cada una de los centros vibran con todos los aspectos de la realidad, que por supuesto incluyen a la música como un elemento vibracional más. Desde nuestros aspectos orgánicos, la mente instintiva, a los aspectos espirituales y las experiencias transpersonales.

Este sería un esquema gráfico de los centros de energía con sus correspondencias 3.

Siguiendo el esquema de los siete centros energéticos del cuerpo, se puede situar cada expresión musical en relación a ellos.

Centro Bajo:

Conexión energética con la tierra, chackra raíz, sonidos graves, nota musical Do, instrumentos primitivos, danzas tribales, músicas con tambores, músicas étnicas de origen tribal.

Centro Lumbo-sacro:

Centro distribuidor de la energía vital (orgón,”shakti”, “Chi”), chackra de la sensualidad y la sexualidad, nota musical Re, bailes festivos, ritmos de percusión para mover las caderas, todos los tipos de música popular para bailar en parejas, rock&roll, música brasileña, música árabe de danza del vientre, rumba, etc.

Centro Medio:

Centro emocional: Nota musical Mi, ritmos ondulantes ¾ o 6/4, importancia de la melodía, escalas menores, temas emotivos y emocionales, toda la música melódica, canciones de amor y desamor, valses.

Centro Cardiaco:

Centro de los sentimientos, nota musical Fa, música tipo himno, música de congregación, melodías mayores para ser cantadas en grupo o con esa posibilidad, expresiones musicales del Amor Universal.

Centro Laríngeo:

Centro de la comunicación y de la mente lógica, hogar del control, nota musical Sol, voces solistas, coros, mantras, cantos guturales, las músicas asociadas al control o al descontrol, música militar, jazz conceptual, música clásica contemporánea, música experimental, música humorística o de circo.

Centro Frontal:

Centro de la mente superior y creativa, el tercer ojo de las culturas orientales, nota musical La, músicas paisajísticas, bandas sonoras, músicas para la meditación, música clásica de inspiración religiosa, música hindú clásica.

Centro Coronario:

Conexión con las energías superiores, nota musical Si, sonidos agudos, ultra sonidos, músicas chamánicas, instrumentos que utilizan armónicos, música sacra.

Músicas más utilizadas en terapia transpersonal

Existen diferentes tipos de terapias transpersonales donde se utiliza música como recurso. Cada terapia y cada terapeuta han desarrollado métodos de guía y acompañamiento musicales.

La música clásica por sus infinitas expresiones del sentir humano, con sus cambios de dinámica y por su gran variedad de estilos es la más utilizada hoy en día en terapia enteogénica y en músico-terapia. También la música étnica de origen tribal se utiliza en respiración Holotrópica y sus variantes. Se suelen utilizar música “nueva era” y música clásica Hindú o mantras en relajaciones y meditaciones.

En terapias de movimiento corporal como la terapia de centros de energía o la Biodanza, se utilizan todo tipo de registros musicales con preferencia por la música pop o “popular” de baile de todos los países. La Musicoterapia utiliza casi exclusivamente la música clásica. Aunque este tipo de terapias no sean propiamente transpersonales (o si), muchos terapeutas transpersonales las utilizan y en ciertas circunstancias se pueden llegar a acceder, aunque no sea su finalidad a estados catárticos o a experiencias cumbre.

Otras utilizaciones en el marco transpersonal

Es evidente que, aunque en el marco transpersonal la terapia es un objetivo principal, también la búsqueda espiritual es un elemento muy importante al igual que la investigación científica interdisciplinar. Este marco permite una constante actualización de las técnicas y de las investigaciones. En los relativamente pocos años de existencia de la corriente transpersonal se han realizado innumerables experimentos y se han desarrollado muchísimas técnicas, el factor que representa el infinito campo de la experiencia transpersonal, así lo requiere. Algunas de estas técnicas y experimentos han utilizado la música como elemento consiguiendo sorprendentes resultados a veces.

Es remarcable la utilización de la música que hizo el Doctor Salvador Roquet en sus terapias durante los años 60. Desarrolló un tipo de terapia que él bautizó como de psicosíntesis donde combinaba la terapia enteogénica con música y proyecciones. Utilizaba todo tipo de música y grabaciones que mezclaba en el momento para facilitar las transiciones de los “viajeros” en las sesiones. Es muy interesante la utilización de sonidos y voces pregrabadas para acentuar los efectos de la música (por ejemplo llantos de niños, sesiones anteriores o un discurso de Hitler). Sin duda fue un pionero en un campo tan en popular hoy como el empleo de samples y mezclas.

La situación de descubrimiento y legalidad de las sustancias enteogénicas en los años 50-60 hasta su prohibición, crearon un gran marco de expectativas sobre las posibilidades que ofrecían estas sustancias. En 1965 el Doctor James Fadiman dirigió una serie de experimentos sobre la influencia del LSD en la creatividad donde reunía a una serie de profesionales que enfrentaban problemas técnicos bajo los efectos del enteógeno. La música que se utilizó en aquellas sesiones para promover la creatividad fue Jazz.

Actualmente con el nuevo clima respecto a las terapias enteogénicas se abren las posibilidades de experimentación, terapeutas como por ejemplo Fernando Latorre utilizan canciones e instrumentos de origen chamánico en sesiones terapéuticas con Ayahuasca. Estas canciones improvisadas o “inspiradas” llamadas Icaros sirven tanto para guiar como para sacralizar la sustancia.

En Estados Unidos músicos como Mickey Hart de los Grateful Dead o el terapeuta y músico Byron Metcalf trabajan con música de percusión en terapias chamánicas.

El doctor J.C. Bouso pionero en la investigación con MDMA en España declaraba en una de sus conferencias (Barcelona, 2010) la capacidad sanadora de la combinación de los elementos música electrónica + baile tribal + MDMA que se da en las fiestas al aire libre llamadas “Raves”. Incluso se llegaba a plantear un tipo de terapia con esos elementos.

Finalidad terapéutica de la utilización de la música

Como he explicado, la introducción de la música en un contexto terapéutico en general puede facilitar el acceso a materiales psíquicos, pero en las terapias transpersonales que trabajan con estados modificados de consciencia (EMC’s) sea por sustancias o por prácticas extáticas, la música cobra una mayor importancia. Los EMC’s se distinguen, entre otras características, por una mayor sensibilidad y una pérdida de las barreras entre el mundo interior y el mundo exterior. Se entiende pues la introducción del elemento sonoro en la forma que fuere influye mucho en la dinámica e incluso en el contenido de la experiencia. Incluso en el caso de terapias de origen chamánico, pueden llegar a ser el eje de la experiencia.

La sensibilidad necesaria para utilizar los elementos sonoros debe partir de la auto-experimentación del terapeuta con dichos elementos. Es necesario escoger que músicas o instrumentos vamos a utilizar antes de la sesión muy cuidadosamente, teniendo en cuenta las necesidades de las personas asistentes. El tipo de elementos sonoros modularan la profundidad y la dinámica de la sesión.

Una conclusión sobre el uso del elemento sonoro

La introducción del elemento sonoro, sea en forma de instrumento o de reproducción de música o sonidos, puede ser determinante en una sesión terapéutica. La elección de estos elementos ha de ser decidida muy cuidadosamente, y siempre partiendo de una previa auto-experimentación del terapeuta con dicho elemento y de un análisis de la situación personal de los asistentes a la terapia. Cualquier elemento puede ser utilizado pero siempre en relación a la necesidad terapéutica. Creo que el actual clima favorecerá que se abran o re-abran nuevas vías de experimentación al respecto.

Notas:

1. Mircea Eliade en su libro El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis (Fondo de cultura económica 1976), hace un profundo estudio sobre las técnicas sonoras de los chamanes de diferentes partes del mundo y su importancia para alcanzar EMC’s. También es muy interesante conocer el trabajo de Michael Harner. Harner ha sido considerado como una de las principales autoridades en el estudio del chamanismo, y en la actualidad imparte varios seminarios de técnicas chamánicas basadas en lo descrito en el libro La Senda del Chamán (Ed. Ahimsa 1984), siendo apodado por ello el chamán blanco.

2. (1998). El hombre autorrealizado: hacia una psicología del ser. Barcelona: Editorial Kairós.

3. Wilhem Reich (1897-1957), Análisis del carácter (Paidós 1981)

4. El Dr. Hugo Ardiles músico y terapeuta, desarrolló junto con la bailarina Susana Milderman la gimnasia de centros de energía, sistema terapéutico basado en los chackras y la teoría de las corazas musculares de Wilhem Reich. De mis experiencias personales participando en esa terapia he extraído el sistema de ordenación musical siguiendo los centros de energía del cuerpo humano.

Jordi Álvarez, membre de l’Associació Catalana Transpersonal.

 

 

 

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Acerca de Revista Ulises

Revista de viajes interores. Aproximaciones a la expansión de la conciencia.
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